|
Ante la presencia de más de 200 jóvenes provenientes de 19 países, insertos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, La Fundación Gran Mariscal de Ayacucho realizó en el auditorio de esta institución educativa, la “10º Cátedra Internacional Bolívar Martí y Sandino, Pensadores Emancipadores de Nuestra América”.
La actividad, realizada por tercera vez en Venezuela y que ha recorrido países como Chile, Brasil, Honduras y Haití, contó en esta oportunidad con la participación de Oscar Loyola, de Cuba, Walter Sandino, en representación de Nicaragua y el historiador criollo Alexander Torres, quienes basaron su exposición en la victoria del concepto “Nuestroamericano” frente a la Doctrina Monroe.
Según Omar Berroterán, Director de la oficina de Cooperación Internacional de Fundayacucho, está Cátedra tiene como finalidad “seguir impulsando el estudio y el conocimiento de la historia indoamericana, así como la vigencia del pensamiento de los próceres latinoamericanos, en este proceso de independencia que vivimos en la región”.
La misma es una iniciativa del Gobierno Revolucionario, creada a través de Fundayacucho, para darle sustento ideológico a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y desarrollar, a partir del pensamiento de estos tres líderes latinoamericanos, un grado de conciencia ciudadana que permita comprender la actualidad política.
Doctrina Monroe, política dominante y engañosa
A modo de introducción, el profesor Jorge Arreaza, Presidente de Fundayacucho, inició la actividad con un mensaje dirigido a los estudiantes de la ELAM, en el que aseguró que la Revolución Bolivariana ha querido abrirle sus puertas para compartir con ellos este tipo de conocimientos y propiciar una formación humanista, sustentada en la unidad y en la complementariedad.
Arreaza insistió en que “el pensamiento Nuestroamericano es hoy en día una discusión que está más vigente que nunca”, dado que vivimos en una época en la que el capitalismo y el imperialismo han tratado de imponerse sobre todos nuestros países.
Comentó que incluso, fuera del continente americano, hay señales claras de que este sistema “devastador, consumista y de supuesta buena calidad de vida”, ha pretendido acrecentarse “a costa de nuestros recursos naturales, de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestras esperanzas”.
Recordó que en 1823, cuando el presidente James Monroe y su encargado de asuntos exteriores, John Quincy Adams, plantearon la doctrina Monroe, “lo hicieron para supuestamente detener cualquier posibilidad de que las potencias europeas pudiesen tratar de recuperar los territorios que habían sido sus colonias”.
Sin embargo, señaló que la historia ha logrado demostrar que lo que realmente deseaban los yanquis era “asegurarse esta parte del mundo como su patio trasero”, para fortalecerse y poder convertirse en imperio. “Lamentablemente, esto ha sido posible, en buena parte, gracias a la sumisión, a la dominación y a la explotación de nuestros pueblos”, acotó.
Reiteró que tanto la Doctrina Monroe como el Destino Manifiesto y el Corolario Roosevelt, fueron aplicaciones gringas que “sólo sirvieron para tener la garantía de intervenir en nuestros países, cuando sus intereses políticos y económicos estuviesen en riesgo”.
La imposición de estas políticas de dominación en algunos países de Latinoamérica, reseñó el titular de Fundayacucho, se evidenciaron a través de sus constituciones, las cuales “contenían enmiendas que le permitían a los yanquis evaluar cuando era necesaria su intervención, para supuestamente mantener el orden público”.
Dijo que estas invasiones las hicieron prácticamente en todos los países del continente americano, de manera armada, mediante la vía comercial y política, o a través de gobiernos oligárquicos sometidos a su voluntad, “que no eran más que consulados del imperio en nuestros gobiernos”.
Por fortuna, exclamó Jorge Arreaza, “estamos viviendo otros tiempos en esta región del mundo”. Citó como ejemplo el caso de Venezuela, “donde desde hace 11 años tenemos el compromiso de consolidar y fortalecer nuestra independencia”. Así mismo, hizo referencia al reciente triunfo del pueblo boliviano, quien acaba de reelegir a Evo Morales como Jefe de Estado, y a la batalla que está dando el Presidente Rafael Correa en Ecuador.
Por último, afirmó que el ALBA es la “punta de lanza de la liberación de nuestros pueblos”. En ese sentido, advirtió que si llegase a revertirse el proceso logrado en Venezuela, se pondría en riesgo la continuidad de esas liberaciones, la construcción de una sociedad alternativa y la conformación de un modelo socialista que le de continuidad a la especie humana, “porque el capitalismo, por la vía que va, nos está llevando a la auto extinción”.
Equilibrio Universal, propuesta bolivariana de soberanía
El pensamiento de Bolívar, enfatizó el historiador venezolano Alexander Torres, “apunta hacia la necesidad de la unidad como vehículo efectivo para sostenernos en lo que él denominó equilibrio del universo, es decir, el respeto de nuestras soberanías y nuestras independencias”.
Explicó que si lanzamos una mirada retrospectiva al proceso latinoamericano, “encontraremos dos elementos que nos han signado por siempre”. En primer lugar, esgrimió, está la injerencia externa, “inicialmente española y luego anglosajona, norteamericana y británica”.
Seguidamente, precisó, “podemos apreciar como los movimientos societales históricos nos han demostrado que la única garantía de existencia misma es la unidad”. A ese respecto, añadió que este tipo de eventos vienen a afianzar la “razón de ser o columna vertebral” del ALBA, propiciando la complementariedad, la corresponsabilidad y el respeto hacia la soberanía.
Torres resaltó que en la medida en que nos conozcamos “sociohistóricamente”, seremos países prósperos y “ninguna mano extranjera va a traspasar nuestras fronteras porque ya hemos decidido ser libres”. De igual forma, consideró de gran valor e importancia, este tipo de esfuerzos que, “vinculados con la necesidad de analizarnos y comprendernos, nos permiten unirnos para acercarnos”.
El ideal martiano y la lucha por la autoctonía
Para Oscar Loyola, docente de la Universidad de La Habana, “esta Cátedra tiene gran utilidad porque divulga como se ha dado el proceso de integración continental, en medio de las múltiples agresiones que han recibido nuestros pueblos desde los centros de poder”.
Durante su intervención, Loyola argumentó que la transmisión de estos conocimientos responde a la necesidad de que la juventud conozca realmente lo que ha sido nuestra historia y nuestras culturas. “A través del pensamiento de José Martí, que analizaremos en esta Cátedra, sabremos qué somos los latinoamericanos, qué podemos ser y qué requisitos nos exige el siglo XXI que hagamos”, aseveró.
Aseguró que aún cuando la propuesta martiana fue concebida bajo las necesidades de la América del siglo XIX, la misma cobra plena vigencia en la actualidad, “sobre todo porque hay muchas tareas que todavía no se han cumplido en nuestro continente”.
Oscar Loyola sostuvo que Martí, más que dar recetas, planteo problemas que existían y sugirió en que dirección debían avanzar. “La fundamental, sin dudas, fue el reconocimiento de nuestra autoctonía y originalidad como naciones”, asintió.
Otro aporte del legado de José Martí, agregó, es el “enfrentamiento hacia aquellos elementos que, desde los centros de poder, tanto en su época como en la actualidad, conspiran para impedir la verdadera realización del ser latinoamericano”.
La muerte del capitalismo, una visión prematura de Sandino
En Centroamérica, años después, Augusto Cesar Sandino, al igual que Bolívar y Martí, también hizo un llamado a la integración regional, “sueño que hoy vemos cumplido con el surgimiento del ALBA”, manifestó su nieto, Walter Sandino.
“Si estudiamos el pensamiento de Sandino, nos daremos cuenta de que el mismo tuvo una gran influencia, no sólo en Nicaragua sino en el continente, a través de su ensayo, el Plan de Realización del Supremo Sueño de Bolívar”, afirmó.
Al tomar la palabra durante la Cátedra, Sandino dijo que a pesar de haber sido escrito hace más de 80 años, este documento ha permanecido oculto. Reseñó que allí, su abuelo había revelado que “el capitalismo yanqui se estaba transformando en imperialismo”, y que el mismo estaba alcanzando su última etapa.
Puntualizó que para saber qué estamos viviendo y hacia dónde vamos, tenemos que conocer nuestro pasado. De allí que haya reconocido la importancia y pertinencia de esta iniciativa del gobierno de Venezuela, por medio de Fundayacucho, como un aporte histórico y cultural, en el marco de la formación académica que están recibiendo los futuros médicos de la ELAM.
Prensa Fundayacucho / Héctor Escalante
|